miércoles, 23 de abril de 2014

Desembocadura del Guadalhorce 22-04-2014

Después de un tiempo de inactividad, de nuevo estoy aquí para contar mis experiencias, cercanas a las aves.

El campo viste con sus mejores galas ; está precioso.

Luego de un día de lluvia y todavía en plena migración prenupcial, cabe esperar movimiento, vida animal.

Comenzando mi andadura ya en pleno paraje, paro en el camino, escucho un reclamo muy cercano de un ave, me es extraño y poco familiar. Se trata del Tejedor cabecinegro, un macho. 


Les encantan estas trompetillas amarillas donde buscar insectos. 
Este ejemplar está anillado.

Continuaba caminando, dirigiéndome a los observatorios cuando escucho una especie de trompeteo que esta vez si me era muy familiar... pensaba en las grullas, pero no acerté. Levanté la cabeza y...

Un precioso grupo de unos 60 flamencos en migración y dirección Norte!!

Menudo deleite para la vista. Impresionante.

Estos vuelos en grupo forman siluetas curvas, en "S" y en "V", con un líder a la cabeza que comanda la familia.

No me dio tiempo a respirar, ni a dar tres pasos cuando por el horizonte, sobre el mar, otra mancha negra que se acercaba a mi posición.



Otro grupo, de unos 85 ejemplares. Fantástico!


Quien sabe si pararan en Fuente de Piedra para criar, o lo harán para hacer un alto en el camino y puede que lleguen al Sur de Francia...


Ya en un observatorio, me encantan estos limícolas que reflejan su pequeño cuerpo en el agua. Este es un Correlimos zarapitín, con plumaje mas parecido al de invierno. Los primeros rayos de sol le dan en la cara y comienza su actividad matutina.



En la siguiente foto es poco apreciable, pero algunos, como este grupo de Correlimos comunes, siguen en el quinto sueño.



E aquí una reunión social de gaviotas reidoras y las 3 de la derecha son de Audouin, aunque primeramente me parecían picofinas. 




Los jilgueros siempre dan mucho juego, son muy confiados.




Luego lo que pensé que era un Cernícalo vulgar, resultó ser un Gavilán común, una especie no muy frecuente de ver por aquí. En este caso se trata de una hembra adulta. Un bicho muy bonito de observar. 


Lo hice poco tiempo porque esta golondrina le estaba metiendo caña. Por momentos parecía un duelo de velocidad. Quizás era un padre o una madre que intentaba distraer a la rapaz para que se alejara de su nido.



Los días plácidos y agradecidos son un lujo.

Este Pato colorado se preparaba para el amerizaje.



Después de estar un rato observando a una calzada en fase oscura, muy lejana, terminó por acercarse mucho y hacer unos círculos por encima de nuestras cabezas.



Es increíble como la tensión y la adrenalina se disparan. Cualquiera diría que es un deporte de riesgo, de aventura. 
Tener por momentos a un bicho de estos cerca no tiene precio.


Son majestuosas, sin que estemos hablando de una gran rapaz, superpredadora, con dos metros y medio de envergadura. De igual modo son las reinas del cielo, a su paso se hace el silencio, todos se esconden temerosos, es una pasada.
Ese batir de alas... pausado pero potente, como dando signos de notoriedad, de espectacular belleza. 




Tras el suspiro, vuelvan y vuelan los abejarucos. A penas tienen descanso estos visitantes africanos. 


Creo que no hay pájaro más vistoso y más bonito de ver, es una delicia.


Es divertido entretenerse intentando pillarlos al vuelo, al igual que a golondrinas, aviones o vencejos, nada fáciles de inmortalizar. 




Viendo las fotos tranquilamente me percaté de la maltrecha pata de esta Cigüeñuela. Espero que se recupere.



Al menos una pareja de Avocetas está criando aquí. Me parecen bichos muy muy hermosos. 

Su pico curvado hacia arriba tan característico, le es de gran ayuda para buscar alimento bajo el fango.


Esta escena, aunque muy borrosa, merece la pena. Presenciarla en directo siempre es mejor. 
Es gracioso ver como el Chorlitejo patinegro pretende capturar algún mosquito, acelerando repentinamente y abriendo su pequeña boca. Seguro que lo consigue, pero el esfuerzo que le supone es mayor del que repone en proteína. Ellos también saben divertirse.




Los Fumereles cariblancos ya comienzan a moverse por aquí.




Este Correlimos común no ha parado de buscar alimento en toda la mañana...


Por lo que ya toca reposar la comida y echarse la siesta junto a esta parejita de patinegros.



Una lástima no cerrar el día habiendo podido disfrutar más de cerca a este grupo alejadísimo de Zarapitos trinadores. Como acompañantes, una Aguja colipinta y un Chorlito gris. Es poco apreciable pero significativo. 



Para acabar el día, un carbonero común. 



Y un encuentro precioso y único. En las mismas cañas en las que posa el carbonero, me fijo y por casualidad veo algo oscuro enrollado en ellas...


Una Culebra de herradura!! La primera impresión es que es pequeñita y fina. La cabeza es algo mayor que un dedo pulgar y mide más de un metro de longitud. 

Bonita manera de acabar esta jornada pajarera, una mañana ajetreada, como se esperaba, con bellas escenas naturales que quedarán para siempre en la memoria. 


Hasta pronto!! Un saludo.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Gracias, Guadalhorce!

Hoy mi propósito era intentar ver al ruiseñor pechiazul. Amiguetes me han comentado que lo han visto recientemente. 
La mañana empezaba con un curioso y confiado Robin.















Es de estas mañanas en las que el viento viene del Norte y el frío se hace notar y mucho. Pocas aves son las que se atreven a salir para alimentarse. Esta "colirroja" es una de ellas.


Es la foto original. Estaba tan cerca que hasta en su propio ojo puede verse reflejado el observatorio...



Las anátidas no salían de su cobijo y el pechiazul no hacia acto de presencia. 

Al menos un cernícalo me dejó claras muestras de quienes son los reyes del cernido. 


El poco movimiento de bichos provoca que ese tiempo te sirva para probar nuevos parámetros de la cámara. En una de estas, dada mi inexperiencia, me dí cuenta de que el focal 10 es claro, nítido y preciso, colorido y hermoso, que maravilla!! Siempre me estaba moviendo en ochos y 7.1. 
Prefiero sacrificar algo de velocidad de obturador.

Esta es una de mis primeras muestras.   


Ver a la gallineta de cuerpo entero suele ser complicado. Hacía tiempo que no la veía y no recordaba que tuviera esas patas tan "acalamonadas", si me permitís la expresión. Por algo son hermanas.

Otro de los comunes en estas fechas, el mosquitero. No se posan durante más de 5 segundos, científicamente comprobado, no paran!.



Muchos bichos no son tan simples como parece. También merecen su hueco, que sean observados, como este estornino.



Después de estar un rato trasteando la cámara, era hora de recogerse. 

El día en cuanto a observación era más bien pobre, aunque el campo siempre te brida alguna ocasión especial. 


La naturaleza quería en este día, despedirme de la mejor manera posible....

Un águila calzada sobrevolaba la zona y fue a posarse sorprendentemente en un eucalipto. 


Instantes después algo la espantó, levantó el vuelo y se posó de nuevo, esta en vez en el eucalipto siguiente, algo más lejos. Poco a poco quise acercarme. Mientras andaba, me ocultaba detrás de unas cañas altas, de manera que el hueco de visión que quedaba entre la calzada y yo, era lo suficientemente pequeño para que no me viera.


Paulatinamente me acerqué hasta una distancia prudencial, sin que me viera. Es en este momento cuando me percaté que tenía entre sus garras a una presa!! No podría deducir de que se trata, quizás un pequeño ratón. 
El entramado de ramas dificultaba tanto la observación como el enfoque, por lo que de las ráfagas, solo son aceptables algunas. De igual modo, el momento estaba siendo único. 


Cuando la grababa en vídeo, pasaba un ciclista y pensé... se acabó...

Menos mal que aguantó...

Fueron un total de 4 minutos aproximadamente, los que tardó en ingerir su pequeño pero rico pedazo de carne.


Que cabe decir de momentos como este.... La grandeza de las aves, el poderío de las rapaces, la naturaleza en su plenitud. Otro momento inolvidable, de los que mejor sabe, cuando menos lo esperas.

GRACIAS GUADALHORCE...


Hasta muy pronto.





sábado, 19 de octubre de 2013

Visita a Las Tablas de Daimiel 25-09-2013

Esta visita se produjo de manera casi improvisada. Lo consideré una oportunidad única y que no podía dejar pasar...
La primera toma de contacto fue un poco extraña. Iba acompañado y en el centro de visitantes nos recomendaron hacer la ruta amarilla. Fue extraña debido a la cercanía que encontré mientras andaba por las pasarelas; Todo tipo de anátidas se alimentaban tranquilamente a 4 metros de distancia y pasaban por uno y otro lado de la pasarela. Por un momento tuve la sensación de pasear por un parque de cualquier ciudad. 

Poco tiempo duró, en seguida me daba cuenta de la inmensidad del parque nacional, y de las distintas zonas que lo componen, diversos hábitats y microclimas. 





Esta garceta grande empezaba a dar pistas de ello.














La belleza del lugar estaba presente.



Desconocía que hubiera una laguna de aclimatación, con una red situada a unos 3 metros de altura, por la que paseriformes entraban y salían. Allí, anátidas singulares, migratorias y en peligro grave de extinción, así como dos parejas de martín pescador, convivían esperando la deseada libertad.
El Ánade silbón, Pato colorao, Porrón pardo, Cerceta pardilla, Tarro blanco y Porrón moñudo son algunos ejemplos.








Me dejó boquiabierto una buena extensión de tarajes por la que transcurría un sendero. Perfecto refugio para todo tipo de "pequeñajos" . Un "bicho" con el tamaño de un mirlo se posó en uno de ellos. Revisando las fotos no cabía de sorpresa y alegría... Un torcecuello!! 




















Bonita y perfecta forma de acabar el día y esta primera toma de contacto. 
El segundo y último día, desde el amanecer, me esperaba.

12 km en bicicleta separan Daimiel pueblo de "Las Tablas". De camino empezaba un nuevo y emocionante día a mis espaldas.























Lo poco que descubrí de Castilla La Mancha me fue suficiente para decir que me parece una tierra fantástica, tierras ricas de cultivo, campos infinitos repletos de parras, dehesas...


Algunas paradas eran obligadas, como este grupo de ánsares buscando brotes nuevos y una collalba rubia pendiendo de un cable.

      

Junto al parque transcurre el río Guadiana, que dejaba una hermosa estampa, además de un antiguo molino.



Dispuse de todo el día para recorrer la ruta roja y azul.
Para un ornitólogo considero estos dos recorridos los más "naturales" y "salvajes", respecto al amarillo, más turístico.
En la roja, la vista que dejan los observatorios hacia la laguna son impresionantes, al igual que pasear por una zona de taray y álamos blancos.


Un papamoscas cerrojillo parecía darme los buenos días.


Una mancha alargada en el cielo... era un grupo de unos 30 flamencos que no pararon en el parque, pero te dejan momentos de deleite para los ojos. 


Ya en los avistaderos, me llamaron poderosamente la atención los insistentes reclamos de un joven somormujo lavanco, que perseguía a la madre para recibir el desayuno.




Los carrizos y juncos que bordean la laguna siempre reciben visita. En esta ocasión la del ruiseñor bastardo y el carricero común.



Ya de vuelta, no podía faltar un simpático buitrón.


Por momentos me rodeaba esa magnífica sensación de soledad, una inevitable inquietud que te activa los 6 sentidos, algo difícil de expresar. Sentirte solo y pequeño ante tan inmensa naturaleza, ante tanta diversidad, ante un silencio gustoso.

Una libélula calentaba su cuerpo al sol.



Siempre agradezco la aparición de algún mosquitero, en este caso el musical. Me fascinan estos pequeñines.


Para alargar la vuelta, antes de llegar al sendero azul recorrí el amarillo por el perímetro. 

El espectáculo de 3 fumareles cariblancos lanzándose en picado para cazar insectos estuvo genial.


La presencia del somormujo lavanco es común aquí.



Antes de entrar a uno de los observatorios me paré a observar a esta preciosa libélula.


Y esta peculiar y curiosa pareja que en la zona del embarcadero, parecían refrescarse y aparearse al mismo tiempo.


Los arácnidos no faltan a la cita. Tejedores por excelencia y para su supervivencia.


Ya en la ruta azul, lo mejor estaba por llegar. Son un total de 4 observatorios, repartidos linealmente. Aquí los restos de cangrejo rojo abundan. Un ejemplo perfecto lo pone una garza imperial, que aterrizó, inspeccionó unos minutos aquel recoveco y levantó el vuelo disgustada. 



Poco después llegó una garza real, con lo que parecía uno de estos cangrejos... pero no... era una buena pieza de pez!! Fue curiosísimo como estuvo 15 minutos dándole picotazos contra el suelo para partirlo en dos, y es que era grande para tragarlo de una vez... Finalmente desiste y se lo echa al buche. Tuvo que retorcer y girar su largo cuello para que llegara al estómago. 


En uno de estos observatorios, tomaba un aperitivo tranquilamente. Había un grupo numeroso de fochas comunes. De repente, algunas de ellas comenzaron a reclamar en forma de alerta y absolutamente todas se refugiaban en los laterales, ocultas entre carrizos. Lógicamente, en esos momentos me viene a la mente la imagen de una rapaz, algo debía de andar cerca que asustara a tanta focha. No veía nada y en menos de un minuto escucho un estruendo... algo que parecía haber caído al agua. Giré la cabeza y de frente levantaba el vuelo a ras del agua.... la adrenalina se dispara al 300%. Pude tirar dos o tres fotos, pasó por encima y por detrás del observatorio. Como una flecha salté del banco, salí hacia fuera y tuve la gran suerte de que volaba haciendo círculos durante un par de minutos... El águila pescadora!!! había cogido un barbo!


Comenzó a coger altura y me percaté de que otras dos rapaces la acosaban para que soltara el pez.
Eran dos laguneros, un macho adulto y un juvenil. Finalmente tuvo que soltarlo.



De vuelta al observatorio revisé todas las ráfagas. Al ver la segunda foto casi me saltan las lágrimas. Cualquiera que pudiera estar viéndome me tacharía de loco, de emoción!


Entre tanto, otro lagunero se acercó bastante.


A los 10 minutos vuelve a ocurrir lo mismo con las fochas!! esta vez la pescadora estaba encima cirniéndose antes de tirarse. Preparé la cámara y la pista de cuando lanzaba el picado me la dio un zampullín común que quiso quedarse visible, cuando de repente se zambulle precipitadamente... el momento bichero de mi vida acontecía!! en mis propias narices se lanza a por un pez... sin palabras... un momento mágico y difícilmente repetible. Pongo la primera, tercera y cuarta batiendo las alas, de toda la serie... suspiré al ver que el enfoque automático de la cámara funcionó rápidamente. 

Os dejo una ampliación de una de ellas. Se puede apreciar hasta el último detalle.




Después del momento eufórico, continuaba el sendero, aún cuando las piernas todavía temblaban..

El último observatorio en forma de torre mirador se divisaba al fondo.


Allí pude tener una visión general del parque nacional, y tuve la gran suerte de ver un grupo de cigüeñas blancas.




De vuelta y para acabar la tarde, un confiado triguero dejó que me acercara mucho.


La experiencia llegaba a su fin...


Gratificante es un adjetivo que queda muy corto para definir mi visita a las tablas. Mi primer parque nacional, sin duda inolvidable. Muy bien cuidado, gestionado y respetado. 
Mi experiencia es sólo una pequeña muestra de todo lo que allí se puede observar. La diversidad en especies es casi infinita.Mereció sobradamente la pena cualquier esfuerzo. 
Es una ventana magnífica donde no solo el ornitólogo puede asomarse, también cualquier aficionado a la naturaleza en general. Os lo aconsejo, yo lo tengo muy claro... VOLVERÉ! 


Hasta pronto!!