lunes, 23 de diciembre de 2013

Gracias, Guadalhorce!

Hoy mi propósito era intentar ver al ruiseñor pechiazul. Amiguetes me han comentado que lo han visto recientemente. 
La mañana empezaba con un curioso y confiado Robin.















Es de estas mañanas en las que el viento viene del Norte y el frío se hace notar y mucho. Pocas aves son las que se atreven a salir para alimentarse. Esta "colirroja" es una de ellas.


Es la foto original. Estaba tan cerca que hasta en su propio ojo puede verse reflejado el observatorio...



Las anátidas no salían de su cobijo y el pechiazul no hacia acto de presencia. 

Al menos un cernícalo me dejó claras muestras de quienes son los reyes del cernido. 


El poco movimiento de bichos provoca que ese tiempo te sirva para probar nuevos parámetros de la cámara. En una de estas, dada mi inexperiencia, me dí cuenta de que el focal 10 es claro, nítido y preciso, colorido y hermoso, que maravilla!! Siempre me estaba moviendo en ochos y 7.1. 
Prefiero sacrificar algo de velocidad de obturador.

Esta es una de mis primeras muestras.   


Ver a la gallineta de cuerpo entero suele ser complicado. Hacía tiempo que no la veía y no recordaba que tuviera esas patas tan "acalamonadas", si me permitís la expresión. Por algo son hermanas.

Otro de los comunes en estas fechas, el mosquitero. No se posan durante más de 5 segundos, científicamente comprobado, no paran!.



Muchos bichos no son tan simples como parece. También merecen su hueco, que sean observados, como este estornino.



Después de estar un rato trasteando la cámara, era hora de recogerse. 

El día en cuanto a observación era más bien pobre, aunque el campo siempre te brida alguna ocasión especial. 


La naturaleza quería en este día, despedirme de la mejor manera posible....

Un águila calzada sobrevolaba la zona y fue a posarse sorprendentemente en un eucalipto. 


Instantes después algo la espantó, levantó el vuelo y se posó de nuevo, esta en vez en el eucalipto siguiente, algo más lejos. Poco a poco quise acercarme. Mientras andaba, me ocultaba detrás de unas cañas altas, de manera que el hueco de visión que quedaba entre la calzada y yo, era lo suficientemente pequeño para que no me viera.


Paulatinamente me acerqué hasta una distancia prudencial, sin que me viera. Es en este momento cuando me percaté que tenía entre sus garras a una presa!! No podría deducir de que se trata, quizás un pequeño ratón. 
El entramado de ramas dificultaba tanto la observación como el enfoque, por lo que de las ráfagas, solo son aceptables algunas. De igual modo, el momento estaba siendo único. 


Cuando la grababa en vídeo, pasaba un ciclista y pensé... se acabó...

Menos mal que aguantó...

Fueron un total de 4 minutos aproximadamente, los que tardó en ingerir su pequeño pero rico pedazo de carne.


Que cabe decir de momentos como este.... La grandeza de las aves, el poderío de las rapaces, la naturaleza en su plenitud. Otro momento inolvidable, de los que mejor sabe, cuando menos lo esperas.

GRACIAS GUADALHORCE...


Hasta muy pronto.





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